Broken Sword: La Leyenda de los Templarios – Montaje del Director (PC/Retro)

Un poco de historia para ponernos en situación. Los noventa, aquella época de pantalones holgados y gorras de lado, fueron testigo del auge y caída del género de aventuras gráficas. Por supuesto, hubo antes y aún hay después, pero el punto álgido, la edad de oro, estuvo ahí. Eran el medio ideal para contar historias más pausadas, que se acercasen más a un guion propio de la literatura o el cine, por lo que todo el mundo quería subirse a ese carro de una forma u otra.

La gente de Revolution Software no fue distinta, y lanzaron en 1996 su primer Broken Sword (aunque ya habían intentado suerte antes con otros dos juegos). Y triunfaron, hasta el punto de que van por la quinta entrega. En 2009, para revitalizar la franquicia, publicaron de nuevo el primer juego, en una versión del director con nuevos contenidos, remasterizada, y todas esas cosas que se dicen cuando tratan de vender algo otra vez.

Esa es la versión que se analizará hoy. Nunca he jugado al original, por lo que no esperes una comparativa hablando de cuánto han censurado esta versión, ahora libre de esa pegajosa y sucia sangre que no sale con nada, salvo con un buen editor de imagen. Dicho lo cual, y ya en nuestra época otra vez, coge el último número del periódico La Liberté, que viajar hasta París lleva unas horas y querrás entretenerte con algo.

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Jugabilidad: Siguiendo la estela del género -y nadie debería culparle, porque si algo no está roto no hay que arreglarlo-, BS:LLdlT funciona de forma similar a sus contemporáneos, pero simplificándose por el camino. No hay un menú como tal, en su lugar se hace clic sobre algo -un escenario, un objeto, un PNJ- y ejecutaremos una acción predeterminada, ya sea coger, abrir, hablar o cualquier otro movimiento por el estilo. Con el botón derecho del ratón podemos observar los distintos elementos lo cual, a grandes rasgos, sirve para dar descripciones en forma de pistas muy poco sutiles. Si esta simplificación es una mejora del sistema o un crimen, es un debate tan antiguo como la misma religión. Creadores como Ron Gilbert –Monkey Island, Maniac Mansion defienden el uso de este menú, diciendo que incluso pondrían muchas más acciones, decenas de ellas. El paso del tiempo, por el contrario, ha ido en dirección opuesta, e incluso obras maestras como Indiana Jones and the Fate of Atlantis ya jugueteaban con el concepto de quitarle protagonismo. En este caso concreto no se echa en falta que no puedas coger una puerta o abrir una acera, ni afecta al desarrollo global, por lo que no lo veo como un error.

A este modo de jugar lo complementan un inventario donde almacenar y mezclar objetos para usarlos en el futuro, y un bloc de notas donde el protagonista resume la aventura que vive, por si en algún momento te olvidas de donde estás o quién eres. Algo que a mí me pasa mucho, al menos.

Donde no termina de acertar es en los puzles que presenta; algunos son ligeros y pasan antes de que te dé tiempo a pensarlos, mientras que otros te hacen dar vueltas sobre conceptos que juguetean demasiado cerca con lo imposible, considerando que se ambienta en el mundo real. Puede que mi imaginación se haya apagado con los años, pero levantar una puerta de piedra con un trozo de acero del tamaño de un pulgar no termina de parecerme una idea funcional. O tener que destrozar un baño para arrancar un coche, sin entrar en más detalles. Luego hay otros que, si bien respetan más la realidad, cortan la trama por improbables, como viajar a otro país e ir sin dinero encima. Al final, entre unas cosas y otras, los rompecabezas no se integran en la historia, al contrario, se vuelven obstáculos que solucionar para que esta avance. Por supuesto, no todos son así, y hay situaciones mejor realizadas, como un hotel de lujo o un hospital, donde todo encaja y logran que el juego brille como se merece. Por desgracia son las menos, y sus aciertos acaban hundidos bajo una montaña de malas decisiones.

b2Los mini-juegos que salpican el desarrollo para dar variedad son aburridos y se sienten, una vez más, como algo que frena la aventura en vez de ayudarla a avanzar. Es un alivio que podamos pasarlos rápido, y alguno hasta incluye su propia trampa para ganar de forma automática. Lo cual me hace preguntarme… si sabían que estaban mal -porque no incluyes un atajo si crees que lo has hecho bien y la gente disfrutará resolviéndolo-, ¿cuál fue el motivo de añadirlos?

Historia: La periodista parisina Nicole Collard va tras su próximo gran misterio, que tiene la forma de un homicida en serie llamado “El asesino del disfraz”, conocido por todo el globo. Pronto descubrirá que ella está más implicada de lo que cree, y tratarán de silenciarla en un mundo que, aunque no es tan seguro como se imaginaba, sí es mucho más interesante. A pesar de todo, seguirá adelante con la ayuda de George Stobbart, un abogado norteamericano de vacaciones en la ciudad de la luz. Este se une a la investigación cuando es víctima de un atentado bomba en una cafetería, perpetrado por… un payaso.

La historia usa el mito templario como telón de fondo, y la verdad es que cuando se lanzó el juego era algo nuevo y poco manoseado. En líneas generales no es una mala historia, mezclando con éxito la realidad con su ficción. Tiene, sin embargo, problemas de ritmo que le acaban pasando factura, dando la sensación de que nunca termina de arrancar y que, cuando lo logra, se frena a sí misma, como si le diese miedo engrandecerse un poco. Esto provoca momentos aburridos o de puro relleno que no llevan a nada junto a otros que te mantienen pegado a la silla. Resumiendo, un coitus interruptus constante que dura hasta el mismo final.

Los personajes principales no están del todo mal, pero ninguno termina de tener el carisma suficiente para llevar el peso del protagonismo sobre sus hombros. Quizás Nico podría, pero a pesar de lo que quiere dar a entender La Leyenda de los Templarios, dejando que tengas control sobre ella en un par de ocasiones y presentándola con su gran misterio detrás, su participación va volviéndose cada vez más y más secundaria hasta convertirse en “la chica”. Tampoco funciona la relación de pareja que han tratado de meter con calzador, algo que parece que todo el mundo sabe incluso dentro del juego, menos el propio guionista. Respecto a los secundarios, hay de todo, tanto en términos de variedad como de calidad; de algunos no te acordarás nunca más, pero otros son bastante únicos, tienen diálogos divertidos, y está claro que serán carne de secuelas, porque sería una lástima desaprovecharlos.

b3Arte/Tecnología: Cambiando de tercio, es justo concederle que si puede interesar a alguien hoy en día es por sus preciosos fondos dibujados. Son de lejos lo mejor del producto, llenos de detalle y color, de un gusto impecable. Los personajes no se quedan excesivamente atrás, luciendo también un gran diseño, aunque sus animaciones toscas, e incluso lentas, les quitan parte del encanto. Cuando hablan aparecen viñetas con sus caras en mayor detalle, pero no es muy común que salgan con su lado bueno (de hecho, algunas ni se parecen a quien representan).

De vez en cuando incluyen cinemáticas en forma de dibujos animados, que no sé cómo describir sin que nadie se sienta dolido. Recuerdan por mucho a las peores series de hace veinte o treinta años, con una animación pésima, hasta el punto de retraerme a aquellos garabatos realizados por BRB sobre Mortadelo y Filemón (mi Vietnam particular). Además, me parece que a veces surgía un bug donde el juego pasaba de largo algunos de estos vídeos, como si los evitara. Y, aunque agradezco este gesto por su parte, debo creer que es un error técnico, porque la alternativa es que la historia hacía cortes muy desconcertantes.

No me he tropezado con más errores, salvo por el modo de pantalla completa, que es doloroso a la vista, de una forma más literal de lo que puedas imaginarte. Desde luego no aprovecharon este montaje del director para subir la resolución.

Música/Sonido: Con unas partituras de mayoría ambiental -de mucha calidad, variadas, y adaptadas al lugar del mundo en el que nos encontremos-, BW:LLdlT pone el peso sonoro en su doblaje español.

Algo que no debería.

George Stobbart tiene dos voces, una principal, y otra que aparece muy de vez en cuando en frases muy concretas… ¡Siendo la principal mucho peor! Por desgracia no termina ahí; la periodista que le cubre las espaldas tiene un acento demasiado pronunciado, como cuando un español trata de burlarse de un comebaguettes francés, e impide disfrutar de la, por otra parte, preciosa voz de la actriz. Algo que se da en mayor o menor medida con el resto de los personajes, de distintas nacionalidades. Es una pena, porque las voces son profesionales, incluso famosas, con varios actores conocidos que saltan a simple oído. La única explicación posible es, o que el director de voz no supo cómo manejarlos, o que no se comprendió el tono de la historia que tenían entre manos.

Los sonidos de audio, para terminar, suenan enlatados. No es que sean malos per se, pero la calidad de la grabación es tan baja que, las pocas veces que consiguen protagonismo, deseas que acabe cuanto antes y vuelvan a quedar relegados a un tercer plano.

Duración/Dificultad: La duración en las aventuras gráficas va supeditada a cuánto te quedes atascado. En mi caso concreto, hablamos de unas diez horas que, en algún tramo, se hacían incluso pesadas por la falta de ritmo de la que adolece, como mencioné hace unas líneas.

Su dificultad es irregular, y lo más complicado de la aventura me lo encontré al principio, en forma de cerraduras. Como los puzles van variando con el transcurso de la aventura, y mezclan algunas situaciones simples con otras enrevesadas al extremo -y para que el jugador no lance la torre del PC por la ventana a las tres horas de partida-, existe un sistema de pistas, siendo siempre la tercera una escrita de forma muy directa, como si el creador diese por causa perdida al jugador. Y ese rencor me parece hilarante, la verdad. Además, las zonas del escenario con las que se puede interactuar brillan al pasar el cursor del ratón por encima.

En resumen: Con todo lo malo que he escrito, creo que puedo decir que Broken Sword: La Leyenda de los Templarios Montaje del Director es mediocremente divertido, en realidad. Tiene errores bastante alarmantes, sus momentos buenos son anecdóticos, patina en mayor o menor medida en los dos pilares fundamentales de una aventura gráfica… y, aún con esas, me hizo pasar un buen rato 4.5/10. Como decía al principio, nunca jugué a la versión original, pero si se parece en algo a esta versión creo que jamás entenderé su fama, o que hayan llegado a la quinta entrega. De todos modos, si no tienes nada mejor que hacer, o te apetece ver unos bonitos fondos acompañados de una agradable música ambiental, Broken Sword existe para ti.

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No entendí el chiste. Por su ilustración pensé que decía la verdad.

Qué feo va a ser el niño cuando crezca.


PC Usado: CUSTOM

  • Procesador Intel® Core, i7-2600K CPU @ 3.40GHz
  • Memoria RAM 16GB DDR3
  • Sapphire Radeon RX 480 8GB GDDR5
  • Windows 10 Pro 64 bits
  • Jugado con teclado y ratón

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