The Bard’s Tale (Móvil/Retro)

Ah… la vida del Elegido. Rescatar princesas, proteger reinos, hacerte con armas legendarias en gestas de igual leyenda, la pérdida, el dolor, la aventura y el triunfo final… es un no parar. Hoy, por no romper esta ancestral tradición, nos embarcaremos en una misión para salvar el mundo. Porque somos los héroes. Los elegidos. Y eso es lo que estamos destinados a hacer.

O no.

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Jugabilidad: TBT es una aventura 3-D con vista cenital en la que encarnaremos a un bardo. Este hombre puede moverse (por suerte), atacar/defenderse con varias armas y, lo más importante, tocar canciones. Ser músico le permite invocar criaturas que le ayuden en su aventura, las cuales sólo morirán por el daño recibido. Si llego a saber que esto se podía hacer, de niño habría continuado con las clases de ukelele.

Las armas son de varios tipos, y tenemos mazas, espadas, mandobles, arcos y alguna que otra especial. Aunque todas se utilizan pulsando el mismo botón, cada una tiene sus particularidades y combos concretos, haciéndose útiles según la situación (si estamos rodeados, si es un uno contra uno, si necesitamos algo a distancia…). Parece entretenido, pero tampoco quiero que suene mejor de lo que en realidad es: genérico y bastante aburrido, hay que repetir la misma acción decenas de decenas de veces, ya sea atacar o defenderse. Aunque tú mismo trates de imponerte variedad, pronto acabarás empuñando lo que te resulte más cómodo casi toda la aventura.

Por suerte, para paliar ligeramente este defecto contamos con las mencionadas invocaciones. Es imposible hacer la aventura solo, por lo que estaremos llamando a criaturas de diferentes tipos constantemente, todas ellas con un rol necesario para sobrevivir. El número que podemos utilizar a la vez crece con el tiempo, pero mientras ese momento no llega nos piden que utilicemos la estrategia; puede que ese mercenario convocado sea una máquina asesina, pero de nada servirá si no tenemos una invocación que detecte trampas, y el escenario nos convierta en una masa uniforme de sesos esparcidos en el primer pasillo. Y si bien es cierto que también acabaremos usando un grupo con el que nos sintamos cómodos la mayoría del tiempo, aquí tratarán de sacarnos de nuestra zona de confort para que vayamos probando cosas nuevas.

b2En el resto de apartados contamos con un RPG bastante básico. Hay unas pocas características que subir por cada nivel ganado, alguna habilidad a desbloquear (por ejemplo, hacer un barrido con la espada al defenderte con éxito), y comprar equipo para subir estadísticas. Durante el transcurso de la aventura no se consiguen ítems o pociones, pero sí cristales especiales para invocar de forma momentánea a espíritus poderosos que nos curen o ayuden en batalla. Nada de esto es la panacea, pero hacen su función y complementan el resto de la jugabilidad.

Al ser jugado en una pantalla táctil me he tropezado con ciertos problemas. Algunas veces dejaba de pulsar el joystick virtual con el que mover al personaje, otras no acertaba al botón de ataque, los iconos de invocación eran muy pequeños… aunque trata de ser adaptable y te deja poner estos accesos virtuales donde quieras para que las manos se sientan cómodas, no deja de ser un problema intrínseco de la adaptación. No es injugable, pero la experiencia sí se resiente.

Pasando a los escenarios, estos son un mero trámite. Existen para albergar ingentes cantidades de enemigos –de los cuales habrá una docena de tipos, cada uno con alguna característica propia-, cofres y alguna que otra trampa. Hablamos de planicies o mazmorras que casi nunca tienen ninguna particularidad, lo que provoca que el funcionamiento sea siempre el mismo: limpiar el escenario de enemigos, explorar un par de caminos -que llevarán al mismo sitio- para descubrir cofres, pasar a la siguiente zona. Además, hay un problema con el mapa, pues si lo tenemos en una esquina, se acerca demasiado al icono del personaje e impide que haga su función, pero si lo agrandamos ocupará toda la pantalla. No es algo terrible, pero es otra cosa más que entorpece esa experiencia ya resentida.

Historia: Bardo es un bardo que recorre el reino, de taberna en taberna, buscando mujeres con las que acostarse y dinero que ganar. No le interesa nada más. En uno de estos viajes le ofrecerán ser un héroe elegido, pero se reirá a carcajadas. Al menos, hasta que vea lo buena que está la princesa a rescatar. Y que es muy, muy rica.

Se puede hacer alguna excepción de vez en cuando ¿no?

Estamos ante el único motivo para jugar a The Bard’s Tale. Aunque no cuenta con una historia global especialmente elaborada, el humor baña cada esquina de la obra. Se mete con todos los clichés de esta clase de épicas medievales, los retuerce con sarcasmo e ironía, siempre a la yugular… no se corta ni un pelo con nada ni con nadie. El protagonista va a lo que va, y está agotado de estas aventuras que se sabe de memoria. Al narrador de la historia no le han pagado lo suficiente, y se encarga de hacernos notar constantemente la falta de moral del hombre al que controlamos. Podemos dar respuestas amables a los distintos diálogos, pero es mucho más divertido dejarse atrapar por la bordería de este mundo donde nadie regala nada. Los personajes son tan mezquinos, graciosos, y es tan obvio que sólo se preocupan por sí mismos, que acaban teniendo una psique mucho más humana que la mostrada por otros PNJ en juegos de corte más serio.b3

Lo repetiré, para ser claro: si estás aquí, es por su narración. Si tras la primera hora no te ha gustado o no conectas, déjalo. Jugablemente será lo mismo y no avanzará nada, por lo que no sacarás nada de ahí. Pero su historia es otro cantar, es el alma y la razón de existir de esta producción.

Arte/Tecnología: Buscando el sentimiento de que estamos en una Irlanda medieval, el juego trae elementos del país constantemente para lograr la ambientación. Edificios, fondos, ropa, folklore… todo está tocado de una forma u otra por ese mundo celta. Es algo que le sienta fantásticamente, pues consigue tener un elemento diferenciador en algo tan manido como es la fantasía medieval.

Y le hace falta, porque en la tecnología se queda muy corto. Es un juego de 2004, e incluso en una pantalla pequeña se le ven las costuras. Modelados de pocos polígonos, texturas en baja resolución (¡y eso que me he descargado el pack HD de varios Gb!), ninguna clase de efecto a destacar, animaciones muy simples… Por el lado positivo, se mueve con una tasa estable de fotogramas y sólo me he tropezado con un bug, donde un personaje dejó de hablar y tuve que saltar la conversación para poder avanzar.

Música/Sonido: TBT se apoya más en el ambiente que en un hilo musical propio, lo cual es bastante irónico, considerando quién es el protagonista. Con ello logra que podamos disfrutar de las cancioncitas que aparecen al invocar, de los gritos de las criaturas, o de las maravillosas -e hilarantes- voces en inglés de las que hace gala el juego. Muchas son humor en sí mismo, pero personalmente adoro la del narrador, un inglés cansado de todo.

Durante el transcurso de la aventura nos toparemos con gente que canta, ya sea en tabernas o duendes que recuerdan a Oompa Loompa trastornados. Sus canciones tienen un marcado ambiente irlandés, como no podía ser de otra manera.

Está subtitulado y adaptado con bastante acierto al español salvo, curiosamente, las canciones con letra. Estas sólo cuentan con subtítulos en inglés.

Duración/Dificultad: Existen varios modos de dificultad. En normal no hay nada especialmente complicado, siempre y cuando tengas al grupo y el nivel adecuado. Es bastante molesto morir y descubrir que tienes que volver a hacer un escenario casi entero, pero tratan de poner puntos de guardado cada poco tiempo.

De hecho, que haya tantas zonas donde salvar el progreso lo hacen ideal para jugar en el móvil, ya que nos da acceso a pequeñas partidas rápidas entre trayectos. Tendremos unas 20 horas de juego, aunque hay momentos que se sienten alargados o fuera de lugar. Es algo con lo que juega la historia, incluso se burla de ello, pero no hacen nada para que desaparezca. En realidad, pasa durante gran parte de la aventura; “Sí, sí, sabemos que esto es un tópico, ja, ja… pero te lo vas a comer igual”.

En resumen: The Bard’s Tale es aburrido de jugar, no tiene nada que sorprenda y, en líneas generales, no deja de ser bastante mediocre. Y lo recomiendo mucho 6/10. Da igual lo soporífero que pueda llegar a ser, o que caiga en los errores de los que se burla, porque tiene una historia y un humor que pisan cualquier defecto que puedas sacarle. He jugado de principio a fin con una sonrisa en la cara y ¿no se han hecho los juegos para disfrutar? Si estás cansado de héroes de luz, espadas legendarias y princesas que salvar, conozco a un bardo que puede contarte otra historia por un par de monedas.

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Aunque no me cuentan nada nuevo, es agradable que alguien me haya hecho una canción.

 


Móvil Usado: Xiaomi Mi 9T

  • Procesador Snapdragon 730
  • Memoria RAM 6GB
  • Android 9 Pie
  • Jugado con pantalla táctil

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