Super Castlevania IV (SNES Mini/Retro)

Retomo mi viaje retro, porque cualquier tiempo pasado siempre parece mejor, entrando en un mundo de vampiros, castillos y demonios. Super Castlevania IV fue, en su momento, un remake (o reinterpretación, remasterización, como prefieras llamarlo) del primer Castlevania. Y eso lo sé por haberme informado de él, ya que es el primer juego de la saga que toco. Por ello, no esperes el análisis de un fan o de un detractor. Sólo soy un cretino disfrutando de lo que no le compraron sus padres hace años.

Así que, con el juego en la consola, la pregunta es… ¿Me he estado perdiendo algo importante, o es otro hijo de su tiempo, mal envejecido y derretido cual vampiro al sol? ¡Sólo hay una forma de comprobarlo!

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Jugabilidad: 2-D lateral clásico. Movemos al personaje por los distintos niveles con la cruceta, atacamos usando un látigo, saltamos, y se lanzan objetos. Simple, pero funcional. No requiere más, ni se echan opciones en falta.

El principal problema respecto al control se da en la forma de saltar del protagonista, tremendamente ortopédica, que nos dejará vendidos demasiadas veces por lo corta que se queda. Es el segundo peor enemigo al que nos enfrentaremos en toda la aventura, sin duda alguna. El primero es andar por escaleras, algo que a nuestro héroe se le da tremendamente mal: si tienes la suerte de que detecta que hay una a la que subirse -pues no suele pasar, cayéndonos al vacío-, descubrirás que apenas se puede mover en ellas, como si estuviera pegado a los escalones. Una pésima implementación en un elemento que se da mucho a lo largo de los niveles, y nos costará muchas vidas. Casi tantas como un mal salto.

S2Pero, siendo justos, ahí acaba lo malo que pueda decir sobre la jugabilidad. El látigo es muy divertido, con momentos a lo Indiana Jones, y se puede mover en todas direcciones manteniendo pulsado el botón de ataque. Al principio parece una estupidez, pero acaba siendo útil, para sorpresa de todos. Hay varias armas a distancia, como un crucifijo o hachas, las cuales tienen distintos rangos y curva de movimiento. Usarlas consume munición, por lo que están limitadas para no abusar de ellas.

Las fases son lineales, y están fantásticamente diseñadas. Hay zonas de plataformeo, enemigos colocados para hacernos sufrir, y secciones llenas de trampas. El castillo del señor de la noche parece un parque de atracciones mortal. No se quedan atrás sus jefes finales, variados y con mecánicas realmente curiosas.

Historia: Simon Belmont pertenece a una familia encargada de impedir la resurrección de Drácula a lo largo de los siglos. Esta vez es su turno así que, armado con un látigo y la ropa que mejor permitía ver sus musculados muslos, va al castillo del conde dispuesto a terminar -otra vez- con su vida. Un poco pesada la familia esta, si a mí me preguntas.

En cualquier caso, es una narración muy básica, y lo poco que existe de ella está en el manual de instrucciones. Dentro del juego, sólo nos encargaremos de matar al vampiro y su circo de los horrores.

S3Arte/Tecnología: SCIV hace gala de personajes, enemigos y escenarios muy variados y oscuros. Tan pronto estaremos en jardines exteriores, como pasaremos por una mazmorra llena de tesoros, y terminaremos escalando un torreón con engranajes gigantes. El ambiente es fantástico, y en todo momento intenta parecer terrorífico -aunque no con especial éxito, debido a las limitaciones de la época-.

Pero es algo que a veces consigue superar, pues hace gala de algunos efectos gráficos bastante impresionantes para la época, como tridimensionalidad en escenarios, transparencias en fantasmas, o parallax scrolling para los fondos, moviendo varios planos a la vez. Sus sprites y escenarios están bien recreados, son grandes y cargados de detalle. Curiosamente, el único que no funciona como debería es el propio Belmont, que no está al nivel del resto y se queda en una masa indefinida de píxeles. Además, da la sensación de que faltan ciertas animaciones, aumentando esa sensación ortopédica que mencionaba antes. Y para rematar esta faena, cuando se juntan varios esbirros demoníacos surgen unas ralentizaciones bastante alarmantes, afectando a la jugabilidad. Por suerte no es una situación que se dé a menudo.

Como siempre, la SNES Mini se encarga de adaptar la experiencia a pantallas grandes.

Música/Sonido: Pon el volumen alto, porque Castlevania IV está lleno de composiciones de un nivel altísimo, que pasarán a la lista de reproducción de tu MP3 (sí, MP3, este es un análisis retro). Si bien es cierto que hay alguna partitura que no destaca o que se hace pesada o repetitiva, son las menos. En general, el plano musical es fantástico, y es un placer matar criaturas del Inframundo con estas canciones sonando de fondo.

Así mismo, los sonidos son contundentes y hay una enorme variedad, por lo que consiguen ambientar y que todo suene a lo que debe sonar.

Duración/Dificultad: Toca hablar de uno de los puntos más conflictivos del conjunto. Como varios coetáneos, tiene una dificultad realmente alta para los estándares (y más, si la comparamos con los actuales), pero se vuelve algo necesario si tenemos en cuenta que, sin muertes, apenas llegaría a las dos horas de duración. A base de matanzas y frustración consigue duplicar, o incluso triplicar, ese tiempo de juego. Pero no termina de ser del todo justo. Y digo “no del todo” porque hay una extraña mezcla en el planteamiento, como si no supieran exactamente qué querían transmitir.

Por un lado, los niveles están diseñados de una forma muy razonable para el jugador. Difíciles sí, pero se puede pensar y planificar, desarrollar estrategias, e ir evitando muertes innecesarias. Los jefes finales cuentan con patrones complicados, pero definidos, que se pueden aprender. Tiene una curva de dificultad bien pensada, donde no regala nada, pero es gratificante superar sus pruebas.

Sin embargo, por el otro lado, también cuenta con trampas en los escenarios hechas puramente para morir. Recuerdo con cierto dolor, por ejemplo, unas plataformas que se deshacen nada más tocarlas, sin nada que te avise antes o las diferencie de otras. Hay decenas de muertes que no puedes esquivar y, aunque conozcas lo que va a venir, luego tienes que aprender cómo funcionan. El guardado que utiliza la SNES Mini suaviza esta situación, pero no la arregla.

En resumen: Creo que Super Castlevania IV tiene una calidad arrolladora… que se ve lastrada por varios errores, ya sean por la época en la que salió, o por no estar todo lo cuidado que debería 7/10. En sus casi doce niveles nos encontraremos momentos que serán de los mejores que nos pueden dar esta clase de juegos, con una ambientación y un apartado musical fantástico, pero también con secciones que pondrán a prueba nuestras ganas de seguir. Al final, si bien es cierto que el trabajo de asesino de vampiros es complicado, también hay que decir que es divertido. No te arrepentirás de echarle algunas horas de tu vida.

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Por suerte, en los sitios con el agua más tóxica, siempre nos estará esperando un delicioso plato de carne perfectamente cocinada y conservada ¡Rico rico, sano sano!

 


Consola usada:

Nintendo Classic Mini: Super Nintendo Entertainment System

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