Kingdom Come: Deliverance (PC)

La Edad Media  en los videojuegos es un territorio ciertamente desconocido, salvo en juegos de estrategia histórica. En el resto de géneros se tiende a meter magia, dragones y princesas de cuento o, por qué no, una espada legendaria capaz de disparar rayos láser. Pocos considerarían que hacer un videojuego de una época medieval sin fantasía podría ser divertido. Quizás porque la época es mucho menos ideal de lo que quieren contar todas esas historias sobre héroes, reinos milenarios y el puro mal.

Y en este panorama entra la gente de Warhorse Studios, dispuestos a cambiar esto. ¿Qué es lo que nos dan? ¿Por qué decir que Deliverance  es un The Elder Scrolls  sin magia es tan acertado como erróneo? ¿La Edad Media  puede funcionar como contexto histórico de grandes aventuras?

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Jugabilidad: KC:D  es un juego en primera persona donde nos movemos por un trozo de la Bohemia  de principios del siglo XV. La primera impresión que dará es la de otro juego de mundo abierto y acción. Y, en verdad, no se aleja mucho de esa descripción. Por suerte para nosotros hay multitud de pequeños detalles que enriquecen la experiencia y diferencian al juego, lo llevan a ser algo más; un juego de rol con tintes de simulador. Encarnamos al hijo de un herrero que, como cualquier campesino de la época, carece de cualquier habilidad destacable, no tiene conocimientos de absolutamente nada, y el mundo se mueve sin que sea el centro de atención.

La inmersión jugable a la que nos somete el juego es total: nuestro plebeyo tiene que comer y dormir -aunque no son estadísticas que bajen fácilmente y no nos importunarán en la partida-. La ropa se ensucia o rompe y, dependiendo de los ropajes que portemos, la gente nos tomará por uno de los suyos, impondremos más, o nos considerará un mendigo apestoso. Cosas tan sencillas como leer requieren que alguien nos enseñe, aunque es genial abrir un libro y ver que las letras están desordenadas. No sabemos pelear con un arma, apenas a puñetazos, tanto como probablemente tú y yo sabemos en la realidad. Todo requiere práctica, paciencia y más práctica.

La forma de subir de nivel y de mejorar todas estas habilidades es usándolas, sin más. Según como juguemos se subirán unas cosas u otras, otorgándonos distintas ventajas. Estas tienen mejoras, pero también penalizaciones (+3 en carisma, -1 en fuerza y similares) por lo que impiden que seas un dios que lo hace todo y que quieras definir al personaje. El sistema de juego es el clásico en estos productos; puedes ir a la ofensiva directa, librarte de líos con tu labia, usar el sigilo para robar/abrir cerraduras/asesinar por la espalda… las posibilidades de afrontar cada situación son muchas y, aunque el combate es una constante, muchas veces se puede minimizar o evitar. Aunque si no lo evitamos, nos encontraremos con algo realmente atractivo.

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Más allá de estar enfocado a la acción y dar espadazos por doquier, KC:D  presenta un sistema de peleas que usa gestos de la época, dónde prima más la paciencia y estrategia que darle una y otra vez pulsaciones al ratón. El cursor se rodea de pequeñas líneas formando una estrella que nos sirven para guiar nuestra arma por dónde queremos dar el tajo, incluyendo una estocada en el centro. Con el tiempo, práctica y desbloquear ventajas podremos hacer movimientos más interesantes, y también cubrirnos o contraatacar. Los daños son realistas, enfocándose en distintas partes del cuerpo. Incluso podremos desangrarnos, o matar y ser matados por un tajo desafortunado. Esta forma de pelear (en todas sus variables, espadas, lanzas, arcos, puños…) fue frustrante para mí, porque tanto el personaje como yo éramos unos ineptos; él porque no sabía ni agarrar un arma y yo porque lo enfocaba como si fuera TESIV: Oblivion. Sin embargo, en cuanto comprendí el sistema no sólo empecé a dominarlo, sino a disfrutarlo muchísimo. A buscar el combate.

Pero no sólo nos partimos la cara en el reino de Bohemia, también recorremos sus caminos. He de decir que la exploración no es especialmente interesante como mecánica, en realidad. El mapa -que no es grande en exceso-, es sólo un lugar donde se desarrollan las misiones. Escenarios, uno tras otro, sin mayor interacción. De vez en cuando aparece algún punto de interés para verlo y seguir cabalgando, sin más. No es un mundo excesivamente vivo, manejable o que tenga secretos. Esto cambia en sus ciudades, con decenas de PNJ  con los que interactuar y encargos que realizar. Pero fuera de esas murallas los viajes a caballo no dejan de ser un trámite para ir del punto A al punto B.

Y cuando decidamos ser el ángel que cae de los cielos para ayudar a los habitantes del Sacro Imperio Romano, nos daremos cuenta de que el sistema de misiones tampoco se distancia mucho, sobre el papel, de juegos de rol anteriores: misiones principales, secundarias y tareas. Pero como todo en este juego, la diferencia está en los detalles. Deliverance  tiene algunas de las mejores secundarias que he visto en historia y desarrollo, que otros usarían como principales (creo que inventé la brujería sin querer) hasta las más típicas y vacías tipo “caza 3 liebres y vuelve”, donde no eres más que un mensajero. Por suerte son las menos, y hay retos variados -los de investigación son muy interesantes- y otros que acaban teniendo algún giro que rompe los esquemas.

Al final, el juego se resume en viajar, pelear, hacer misiones y algún mini-juego. Y si bien esto está en decenas de juegos, tengo que volver a recalcar lo importante que es el envoltorio y cómo hace estas cosas. Desde que al apuntar con arco no haya mirilla, hasta que para elaborar remedios tengamos que ir a un banco alquímico a moler y poner a hervir las flores, el juego adquiere una capa de simulación y credibilidad que pocos de esta clase tienen. Comer, dormir, ir limpio, reparar armas o coser ropa, caminar para que la gente no se alarme… realmente puedes verte viviendo allí. Eres un campesino en el Sacro Imperio Romano  del siglo XV. Y es tremendamente divertido.

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Historia: Encarnamos a Henry, el hijo de un herrero, en la Bohemia  del año 1403 de nuestro señor. Henry  es un plebeyo normal y corriente que vive en su pequeño pueblo, aprendiendo su oficio y viviendo como mejor le dejan. Todo cambia por culpa de un conflicto mucho mayor que él, entre dos reyes, que lo dejará en la peor de las situaciones.

Warhorse Studios  logra que en todo momento te sientas uno más de su creación, no muy alejado del resto de personajes. El mundo no gira a tu alrededor, sólo eres parte de él y, por ejemplo, algunas tareas pueden fallar si dejas que el tiempo avance sin actuar o yendo a otros sitios. Esto nos devuelve a las misiones secundarias, de las que tengo que repetir que son un ejemplo de desarrollo argumental, aunque en demasiadas ocasiones están muy desconectadas de la trama principal y te sacan de la narración. Es responsabilidad del jugador elegir si Henry  haría algo o no. Así mismo, todas las misiones del juego tienen elecciones y pueden acabar de varias formas, incluso derrotado. Lo cual me encantó, en realidad. La gente sufrirá, pasarán cosas malas, desbloquearás otras misiones por culpa de tus fracasos… pero mientras no salga la pantalla de Fin de Partida… El mundo se moldea, con aciertos y victorias, pero también con errores y derrotas.

La historia principal es simple y de las que encajan en la época sin alterarla, como cualquier novela histórica de las que hay a cientos. No tiene grandes fisuras. Sí que es cierto que es algo decepcionante que se hayan ido al final de la Baja Edad Media, donde las cosas ya empezaban a cambiar, y espero que para siguientes entregas exploren períodos mucho más oscuros, cientos de años antes. Hay 1000 años por tratar -y distintos entre sí-, que no son pocos. También hay que reconocer que el juego hace ciertas concesiones al jugador, aunque por otro lado son normales; sin entrar en destripes innecesarios, la trayectoria del aprendiz de herrero es muy poco habitual.

Y ya para terminar, tengo que decir que el amor está tratado de una forma bastante tosca, con el objetivo último de tener relaciones sexuales. No es un problema de personajes, que dentro de lo que cabe todos cumplen su papel, sino de cómo se desarrollan esas relaciones y de cómo terminan. Podrían haberlo hecho mucho mejor.

Arte/Tecnología: La ambientación es sublime, simple y llanamente. El mundo está recreado de una forma maravillosa, basándose completamente en lo que tenemos de aquella época. Hasta la cosa más nimia o el menú más escondido está hecho para que nunca pierdas la sensación de estar en el medievo. Hay pequeños detalles aquí y allá que ayudan a la experiencia, como ir quedándose dormido, momento en que el personaje bostezará y la imagen se emborronará cada vez más.

En lo tecnológico es una bestia moderna; tiene texturas a definiciones altísimas, las animaciones en primera persona te hacen creer que eres Henry, y la cantidad de cosas que se mueven en pantalla o de gente peleando en batallas campales puede ser alucinante, aunque sea con unas animaciones que en los demás dejan que desear. El juego de luces y sombras, con el contraste adecuado, es asombroso. Menudas noches, menudos amaneceres, menudos atardeceres. Y menuda bofetada cuando la optimización te saca de esta situación.

Cada vez que hablas con un personaje hay un tiempo de carga, y no de uno o dos segundos precisamente. Con cada personaje. Algunos de estos momentos de espera pueden ser gigantescos, hasta el punto de pensar que el juego se ha quedado colgado. Y cuando empieces a moverte rápido o a caballo notarás que dejas la realidad atrás, porque las texturas dejan de aparecer y sólo quedan los modelados de los edificios; no hablo de texturas en baja definición, es que directamente no hay. ¿Puedes vivir con eso? Bien, porque ahora te toca encarar las decenas de errores de los que hace gala el juego. Tienes bugs  allá donde mires: misiones que no arrancan o no avanzan, pantallas de carga infinitas, tormentas de lluvia pixelizada ¡sin que el cielo esté nublado! atravesar suelos, un sonido parecido al tic-tac  de un reloj que no se va nunca, si editas el contraste dentro del juego afecta a todo el ordenador y pantallas secundarias…

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KC:D  también tiene un halo de ser estático, de estar robotizado, a pesar de las cosas en movimiento. Cuando un personaje se sienta en un banco, automáticamente lo mueve varios centímetros a un lado para que esté en el lugar exacto del asiento. Cuando trabajamos en el taller de alquimia y dejamos la maza y el mortero, el juego reubica las herramientas. Y por supuesto, peca de mostrar un mundo-decorado, no algo que tenga sus normas propias y esté vivo. Si llueve los personajes no van a taparse, si le das hachazos a un árbol no lo cortas, el fuego no crea incendios…

Eso sí, no creo que sea excesivamente selecto en los requisitos para funcionar. Con mi equipo, al que ya se le van notando los años, e instalado en el HDD, pude hacerlo funcionar con todo en Muy Alto-Ultra  a 1080p  y con una tasa de fotogramas entre 30-40 bastante estables, más que aceptable considerando lo que se muestra en pantalla.

En cualquier caso, potencia y diseño se unen para crear los bosques más realistas y de los más bellos que he visto nunca en un videojuego en 3 dimensiones. Hay verdes pastos de cultivo y las ciudades estás cargadas con todo lujo de detalles. El viento mueve prácticamente toda la vegetación, los poblados están cargados de personajes, casas y cosas con las que interactuar. Sí, peca de poca variedad de localizaciones, pero es algo que no se le puede echar en cara cuando su objetivo es retratar un pedazo de la Bohemia medieval. Y en eso cumple de forma sobresaliente.

Lo artístico ayuda y mucho en los escenarios, pero se queda muy corto en los personajes, mostrándolos sin vida y siendo la inmensa mayoría de esta gente es bastante fea. Hay que considerar que más que algo artístico han intentado ir completamente a lo realista y, salvo los mencionados personajes, es algo que logra sin duda alguna. Todo está dotado de belleza, además puedes creer que lo que te muestran existió. La mezcla de ambos términos puede parecer natural y obvia, pero debe tener un trabajo enorme detrás que me gustaría destacar.

Música/Sonido: Las melodías del juego están, de nuevo, sacadas de la Edad Media, con instrumentos en consonancia con aquel período. Es cierto que para cinemáticas cuenta con un estilo musical mucho más actual, pero son las que menos escucharemos. De normal estaremos oyendo constantemente las fanfarrias medievales, elegidas con muy buen gusto y puestas donde mejor encajan, nunca al azar. Además, son todas de una calidad excepcional y alguna llega a ser preciosa. Si hay alguna queja, es lo pocas que son, al menos considerando la duración del juego.

Las voces también son de God be with you, Henry! gran calidad, aunque en inglés. Todas cumplen su God be with you, Henry! papel y su actuación me parece bastante seria. GOD BE WITH YOU, HENRY! …ah… y a poco que gustes en el pueblo donde estés, absolutamente todo el mundo te conoce, te saludan y te desean lo mejor. Es enfermizo, molesto y ruidoso. Por suerte esto te dará ganas de asesinarlos, y si los asesinas tu reputación baja, y si baja ya no te saludan. Por eso y porque están muertos. Menos mal.

Los efectos de sonido están a un gran nivel y te meten completamente en situación. Muy trabajados, muy ambientales. El choque del acero, el canto de los pájaros, la respiración del caballo… son geniales y sin ellos Kingdom Come  no tendría tanto poder para introducirte en su mundo.

Tengo que añadir que los españoles contamos con una ventaja con el tema de las voces, los subtítulos están muy bien adaptados y, aunque el inglés hablado es moderno, nuestros textos tratan de replicar la forma de hablar de la época, con expresiones y palabras propias de nuestro medievo. Hay algún que otro fallo de ortografía, pero nada especialmente reseñable.

Duración/Dificultad: Es un juego muy duro, hay que dejar eso claro. Decenas de estadísticas, numerosos menús cargados de toneladas de información y estadísticas, un sistema de juego muy pausado, incluso lento… una experiencia muy profunda que puede echar para atrás al que busca el nuevo TESV: Skyrim. Algo que provoca esta dificultad es el sistema de guardado, que o lo odiarás o te encantará. Sólo puedes guardar cuando vayas a dormir, y si quieres el clásico guardado rápido tienes que hacer uso de una bebida alcohólica que te emborracha durante unos minutos. Esta bebida hay que comprarla y cuesta bastante dinero, aparte de ocupar espacio en el inventario. Por ello estamos ante un juego en el que no se puede guardar ante cualquier ganzúa y por cada decisión, logrando que vigiles de verdad tus actos, especialmente al principio donde cualquiera es más letal que tú, y sin habilidad ni práctica los mini-juegos de robar o de abrir cerraduras son una auténtica bomba de relojería que te harán pasar días entre rejas.

Sobre cuánto dura, es de esa clase de juegos que te dejarán sin vida social durante días. Su historia principal es de unas 30 horas, pero si nos ponemos a explorar y a hacer sus numerosas misiones secundarias, recados, buscar tesoros, participar en torneos… puede superar más de las 100 horas. Es lo esperable y lo acertado.

En resumen: Como amante de los juegos de rol en general y de lo medieval en particular, Kingdom Come: Deliverance  me encantó. Tanto como para perdonarle que sea un juego roto, que no deja de irritar fruto de sus numerosos errores técnicos, incluso en la historia principal. Pero cuando escribo trato de ser lo más objetivo posible (sí, bueno, he oído tu carcajada desde aquí), y siendo neutral, es realmente complicado que le pueda recomendar el juego a alguien 4/10.

Y duele, porque tengo que recalcarlo, lo adoro. Sus mecánicas, ambiente, dureza, todo está hecho para triunfar entre el público al que le gustan estas propuestas, la diversión está ahí y funciona. Dentro de unos meses, si arreglan el juego -y con los mods  adecuados, por qué no, que estamos en PC-, hablaremos de un juego ejemplar, una experiencia de las que dejan un grato recuerdo. Lástima que hoy no será ese día.

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Los caballeros de verdad aparcamos la montura con estilo, destruyendo cualquier ley que la ciencia nos quiera imponer ¡Alabado sea Dios!


PC Usado: CUSTOM

  • Procesador Intel® Core, i7-2600K CPU @ 3.40GHz
  • Memoria RAM 16GB DDR3
  • Sapphire Radeon RX 480 8GB GDDR5
  • Windows 10 Pro 64 bits
  • Jugado con teclado y ratón

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