The Last Guardian (PS4)

Siempre que en los títulos iniciales de cualquier juego aparece Japan Studio una parte de mí brinca con emoción. Artesanos en el mejor sentido de la palabra, cada una de sus creaciones está cuidada al detalle y tiene una originalidad que pocas compañías saben imprimir en sus creaciones. O al menos, de los que he jugado yo. Sobre el papel, The Last Guardian  respira la esencia pura del estudio, y no me espero precisamente poco de la gente que hizo Gravity Rush.

Antes de empezar, un consejo: el juego de hoy se disfruta mucho más si tienes una mascota que te quiera. Y los peces no cuentan.

T1

Jugabilidad: Manejando a un niño, nos movemos por entornos en 3D  relativamente cerrados pero sin duda lineales. Con el crio contamos con acciones básicas, ya sean saltar, escalar, agarrar/lanzar objetos o activar interruptores. Pero hay algo más en la ecuación; una pequeña mascota. Durante la totalidad de la aventura nos sigue un animal que se encargará de llevarnos por los escenarios a base de grandes saltos, atacará a nuestros enemigos (a los que con el niño no podemos enfrentarnos directamente y eso nos deja en la posición de damisela en peligro, lo cual es un agradecido soplo de aire fresco) y nos hará de escalera improvisada, entre varias acciones más.

El juego se compone de saltos y puzles. Empezando por las secciones de plataformas, lo único que puedo decir es que son terribles debido al control que tenemos sobre el chico. No es que estos momentos estén mal diseñados -de hecho, recuerdo alguno con especial emoción- pero el control lo arruina absolutamente todo. Nos pasaremos más tiempo intentando que el niño se suba a un punto concreto de la criatura que nos acompaña -o bajar de ella-, que coja ¡que simplemente coja! los objetos del escenario para luego tratar de lanzarlos, a ver si hay suerte con su aterrizaje (spoiler: no la habrá) y, sobretodo, dirigiendo una cámara que sólo existe para ponerse en el punto exacto que no debe… que jugando al propio juego. Y como si de alguna clase de recochineo se tratara, los controles en el mando están puestos de forma arbitraria, sin razón aparente. O yo no pude encontrarla. Igual que no pude encontrar una opción para cambiarlos.

T3Las situaciones en las que hay que resolver algún problema (ya sean puzles, abrir puertas, etcétera) son simples y ya vistas en otros juegos, pero algunas llegan a ser tremendamente tediosas, ya que no es complicado resolverlas, pero sí ejecutarlas. La culpa de esto recae en, obviamente el control, pero también en nuestra mascota. Es curioso, porque a pesar de lo sencillo que es dirigirla (al principio basta con ponerte en el sitio donde quieres que interactúe y más tarde podemos darle órdenes directamente) puede pasarse su buen par de minutos pensando en si hacer o no la acción. En demasiadas ocasiones nos preguntaremos si es que estamos planteándonos mal la situación, pero la realidad es que a la criatura no le daba la gana actuar, sin más. Y si bien esto puede ir en consonancia con la idea de que tratamos con un animal salvaje y vivo (aspecto que, por otra parte, está conseguido y hablaré de ello luego), deja de ser interesante o divertido cuando ves que ocurre hasta el tramo final del juego, donde empiezas a plantearte si realmente el bicho no quiere  actuar o es que la programación lo ha atascado y no puede  actuar.

Y sinceramente, no puedes ni imaginarte la enorme frustración que producen el control, la cámara y el animal en conjunto.

Historia: Un cuento en su concepción más pura. Ligero y emotivo; un niño se despierta en una cueva junto a Trico, una enorme bestia malherida y capturada. Niño y animal tendrán que colaborar para poder salir del encierro al que están sometidos.

La verdad es que este relato no consiguió mantener mi atención y no me impulsaba a avanzar. Cuando aparecía, ya fuera en forma de voz de narrador o de videos, conseguía interesarme -a veces más, a veces menos-, pero hay tan pocas que me pasé la mayor parte del juego avanzando con el piloto automático en este aspecto. Apenas existe historia del mundo o de donde están y lo poco que puedes imaginarte es a base de lo que ves en el escenario, que no es mucho. De hecho la aventura empieza con un agujero de guión bastante gordo, que deciden ignorar para que la cosa avance.

La carga narrativa está centrada en los dos protagonistas o, mejor dicho, en su relación. El trabajo que han hecho con Trico  es impresionante y, si tienes o has tenido un perro o gato, reconocerás al instante todos los tics de tu mascota. Se comporta como un animal real, mete la cabeza en agujeros, es juguetón, tiene miedos… En el transcurso del juego irá ganando cada vez más confianza con el niño, algo que ocurre de una forma muy natural y orgánica. La verdad es que todo lo que pueda escribir sobre él se quedará corto. Es dónde han puesto toda la atención y se nota.

T3Arte/Tecnología: Su apartado artístico es muy poco variado. Durante la totalidad del juego estaremos en ruinas unas iguales a las otras y de vez en cuando enseñarán césped y algunos árboles. Aunque a cambio todo lo que se muestra es precioso, hecho con un muy buen gusto.

Y menos mal, porque el arte se encarga de unificar un apartado tecnológico que dista de ser el ideal. No sé por qué pero tiene elementos que me han parecido soberbios con otros absolutamente decepcionantes, como si hubieran mezclado un juego de hace ya años con uno moderno. Por un lado hay modelados o texturas de tan baja calidad que da algo de vergüenza jugar en una pantalla grande, junto a efectos de partículas que hacen de los momentos de destrucción algo hilarante -no en el buen sentido-, pero por el otro tenemos unas animaciones increíbles -como se mueven el niño o Trico  o como reaccionan al entorno- y, sin irnos del movimiento, la hierba o las decenas de plumas del animal que se mecen con el viento son para simplemente filmarlas.

Aún con todo, puedo decir que en general es un apartado que cumple de forma satisfactoria -de nuevo, gracias a su estilo artístico- y que se puede disfrutar de su mundo. En mi experiencia de juego nunca sufrí caídas de fps, pero sí un par de bugs  relacionados con escaleras a las que el personaje no reaccionaba, teniendo que volver a un punto de guardado anterior. Además, a veces ocurría que durante un par de segundos la cámara se desvanecía volviéndose una pantalla negra y aparecía de nuevo en otra posición. Algo extraño y molesto.

T3

Música/Sonido: Aquí nos encontramos una de las mayores virtudes del producto. La mezcla exacta que tiene entre el silencio y los momentos sonoros es perfecta. La música, de bellas composiciones, aparece justo cuando debe para remarcar el sentimiento que se quiera lograr en ese instante, y los silencios hacen que esa sensación de soledad y ruinas nunca se vaya de una forma muy acertada.

Los sonidos también están muy logrados, como el viento, que da hasta vértigo de lo bien incluido que está. Una vez más, han cuidado al máximo a un Trico  que emite aullidos como si fuera un animal real, dejándonos entrever su estado de ánimo en el proceso. Las dos únicas voces que hay (en japonés, subtítulos en español) no son especialmente remarcables, pero cumplen bien su papel.

Duración/Dificultad: De una dificultad baja -pocas cosas suponen un reto de habilidad o mental, ni siquiera en el tramo final- lo único que nos hará despertar de la anodina aunque bonita experiencia son unos guardias que al agarrarte te obligan a aporrear todos los botones del mando para soltarte.

TLG  dura algo menos de diez horas en la primera vuelta y, de hecho, hay un logro por pasártelo en menos de seis, lo cual dice bastante de lo que podemos encontrarnos aquí, aunque si quieres todos los desbloqueables hay que darle al menos una segunda vuelta. Normalmente diría que me parece poco, pero la sensación es que no se termina nunca. Cuando miré el contador de tiempo no me creí que hubiese pasado tan poco.

En resumen: A lo largo de los últimos años he disfrutado de varios juegos que tratan de ser una experiencia inmersiva, arte puro o contar algo con cierta sensibilidad, la mayoría de ellos indiependientes. The Last Guardian  lo intenta también con mucho más presupuesto detrás. Y falla. No porque sea una experiencia distinta, y desde luego no falta de sensibilidad. De todo esto le sobra, dándole una personalidad única. Sin embargo, estas razones se desvanecen en el momento en que tocas el mando 5/10. Trico  es maravilloso en comportamiento, aspecto y sonido… pero ya está. Con unos controles terribles, una cámara espantosa y un animal que falla más de lo que debería cuando debemos resolver puzles, TLG  se vuelve un ejercicio de pesadez, tedio y frustración. Y sinceramente, no sé hasta que punto ver al gato-pollo-perro  comportándose como tu mascota vale todo eso.

T5

¡Os muestro en exclusiva la primera imagen de la remasterización para PS5! Es que mi tío de Cuenca trabaja en Japan Studio.


Consola usada: PlayStation 4 Pro 1 Tb

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s