Paper Mario: Color Splash (Wii U)

Tenemos lo que nos merecemos. Vale, discrepo. Tengo lo que me merezco. Tras el terrible Paper Mario: Sticker Star debería haber aprendido la lección y no apoyar la saga comprando el siguiente juego. Y sin embargo, lo hice. Todo el mal proveniente del inframundo que se desate a partir de aquí es exclusivamente culpa mía. Prepárate, que no hay suficientes gomas de borrar para tanto papel.

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Jugabilidad: Continuación directa del mencionado Sticker Star, así que partiremos de ahí. Empecemos hablando de una de las bases de cualquier JRPG, el combate. Se mantiene el esperpento del juego anterior, pero en vez de ser pegatinas son ¡gran sorpresa! cartas. Cumplen la misma función aunque se han añadido y quitado ataques. Una vez seleccionadas, su ejecución en la hay que darle al botón en el momento justo para causar más daños de lo normal se mantiene respecto al pasado.

Este sistema de combate es extremadamente lento. Hay que elegir las cartas del mazo, darles color por separado pulsando cada una de ellas, y luego hacer el gesto de lanzarlas desde el mando-tableta. Y ejecutar el ataque. Así cada turno. Logran que combatir sea aburrido. Además, nos limitan a 99 cartas por lo que tampoco hay variedad. Como lado positivo, los creadores se dieron cuenta de estos errores e hicieron un parche con el que prácticamente cada ataque realizado mata a un enemigo o más. Siguiendo la corriente positiva, ahora pelear sí tiene recompensa, pues nos permite ampliar la capacidad de color que podemos llevar encima. Es necesario para colorear las cartas y que así sus ataques sean a plena potencia o de poco servirán.

La exploración por su parte tampoco ha mejorado en demasía, estando seccionada en niveles otra vez. Esto impide que los puzles se desarrollen correctamente, limitándolos a momentos tan pequeños que no convencen a nadie. Igual que los escenarios, que aunque más grandes que antes no aguantan mucho tiempo en nuestra pantalla. Eso sí, mientras duran son correctos e incluso entretenidos y variados, con varios minijuegos, charlas y zonas más centradas en la acción o en explorar que en los combates, algo que se agradece. Sí, evitar combatir en un RPG por turnos se agradece, a esto hemos llegado.

p2Y bueno, el juego sigue haciendo uso de los horripilantes y terrifleos  objetos reales, que lo único que logran es que vuelvas al pueblo principal a que te digan cual te tocará usar para avanzar, ya que el juego, salvo en ocasiones muy escasas, no te da ninguna pista y puedes llegar hasta los combates finales perfectamente sin ellos. A mi memoria viene, por ejemplo, un jefe del último mundo que para derrotarlo necesitas dos ítems reales, y uno de ellos se encuentra en el segundo mundo ¡en el segundo mundo! a saber qué has hecho con él en todo ese tiempo. De todo menos mantenerlo en el inventario ocupando un valioso lugar, eso seguro. En definitiva lo único que hacen es molestar y romper el poco ritmo que tiene el juego. No son divertidos.

Aunque en líneas generales tengo que reconocer que no todo es tan desastroso como el anterior. Los combates son malos, pero no tan malos, la exploración está mejor llevada a todos los niveles, y las zonas tratan de ser correlativas para dar sentimiento de unidad (hay toda una ruta dedicada a viajar en barco, por ejemplo). Aunque no haya apenas puzles, hay varias situaciones que recuerdan a algunas ya vistas en los buenos juegos de la saga, lo cual no está mal. La mecánica principal de este juego, colorear los escenarios a martillazos no molesta, al revés, se hace sorprendentemente disfrutable a poco que te guste ser completista, aunque apenas influya en su desarrollo.

Historia: Separar por niveles los distintos capítulos es lo peor que pudieron haber hecho y no sólo en lo jugable, en la historia también. Y creo que eso es lo que más duele como seguidor de la saga. El juego tiene situaciones que son puro Paper Mario: un viaje en un barco pirata, un coliseo lleno de enemigos, un hotel fantasmal… pero duran tan, tan poco, que como creador es imposible sacarles ningún jugo, quedándose en lo meramente superficial, desaprovechándose por completo. Y como jugador es imposible disfrutarlo de lo simple que es.

Te presentan situaciones que son caramelos  pero no lo aprovechan de ninguna forma. Y es una pena, porque aunque la historia es la misma de siempre desde que decidieron simplificar todo el universo Mario, (los enemigos son los de siempre, la secuestrada es la de siempre y sólo hay los toads  de siempre), demuestran que pueden hacer cosas interesantes. Los citados enemigos han recuperado su consciencia perdida y vuelven a hablar, no a pegarte directamente. Hay distintos tipos de hombres-champiñón. Hay montones de bromas y patadas a la cuarta pared que sorprendentemente funcionan ¡de verdad, lo prometo, funcionan! Hay personalidad. Incluso limitándose a lo ya existente (uno de los mayores errores que está teniendo esta saga, que hasta Super Paper Mario  era pura imaginación) consiguieron sacar chispa de donde no la había, todo un logro. Pero nada de eso sirve cuando es la misma historia, con la misma gente y la misma resolución ya vista centenares de veces antes.p3

La historia trata de que alguien ha robado los colores a la isla Prisma. Y eso incluye a sus habitantes, que se vuelven papel inerte al perder su tinta. El objetivo de Mario, la princesa Peach  y el toad  más toad  de todos los toads  es ir a la isla, descubrir qué ha pasado, y arreglarlo antes de que sea demasiado tarde para el mundo entero.

Arte/Tecnología: La representación de papel, cartón y otros materiales de papelería que tiene el juego es fantástica, simplemente. Es lo mejor del producto y con diferencia. Todo cumple su objetivo y luce realmente bien. No tengo quejas, es un pequeño espectáculo en movimiento.

En cualquier caso, funciona con una tasa estable de fotogramas por segundo y en HD, no hay problema. Una vez se quedó colgado (¡en un juego de Nintendo! al menos no se le puede culpar de que no innova) y los tiempos de carga son demasiados y demasiado grandes, lo cual enturbia el aspecto general del juego y quita las ganas de moverse entre los escenarios sólo por evitar esos largos segundos de espera entre pantalla y pantalla.

Música/Sonido: Otro de los grandes apartados del juego, en esta ocasión la música sí está a la altura de lo que se le pedía, con un tema principal más que correcto y composiciones para su treintena de niveles de todos los estilos, de mucha calidad cada uno de ellos. El tema de combate es de los mejores que he oído últimamente.

El sonido es el habitual. Sus saltos, sus monedas y sus toads  gritando. Sin cambios, pero aquí no los ha necesitado nunca.

Duración/Dificultad: Una duración de unas 30 horas. No está nada mal, durante ese tiempo no se siente excesivamente alargado, aunque se basa demasiado en obligarte a ir a la ciudad principal para hacer tareas (completar la colección del museo, encontrar pistas que no te dan en el transcurso normal de la aventura) y luego ir al siguiente nivel. Puede parecer un mero trámite, pero junto a los tiempos de carga logran que la cifra de horas aumente sin darte cuenta.

La dificultad es nula en el sentido de problemas para progresar. Sí que hay ciertos combates que con la guardia baja te pueden matar y que durante el juego se suceden varias escenas de acción donde fallar significa la pantalla de fin de partida  (personalmente creo que algo injustas, ya que se basan en esquivar elementos que no ves aparecer y tienes que aprender por repetición).

En resumen: Paper Mario: Color Splash  es una mejora forzosa de Sticker Star. Y necesaria. Era lo mínimo que podían hacer, y creo que lo tenían tan sencillo que les podría haber salido sin querer. ¿Eso lo hace un buen juego?

Noa medias. No en lo importante.

Jugablemente sigue fallando. Es menos doloroso, pero sigue dejando herida. Como JRPG sigue fallando en varios de los pilares básicos que debería tener todo juego de este estilo. No es terrible, pero sí muy mejorable 5/10. A pesar de todo ello, hace algunas cosas bien: audiovisualmente es muy atractivo, su duración es acertada y varias veces me ha hecho sonreír. No sé cómo podría recomendárselo a algún fan de la saga, pero si lo compras no morirás sufriendo y aceptando que la vida sólo es dolor. Y eso es algo de lo que Sticker Star  no puede enorgullecerse. Un avance es un avance.

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Imagen de Intelligent Systems en la que se ve que vive de las lágrimas de los fans.


Consola usada: Wii U 32 Gb

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