Eternal Sonata (Xbox 360)

Eternal Sonata  salió en una época convulsa donde los JRPG  querían seguir molando, pero a su vez querían distanciarse de los combates por turnos que tan poco gustan en el occidente moderno, todo ello adaptando en el típico anime las últimas horas del músico Frédéric Chopin -sí, lo sé, suena hilarante-. Coge tu mejor espada, que nos volvemos a la clásica aventura japonesa… más o menos.

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Jugabilidad: Eternal Sonata  intenta ser un JRPG  en casi todos sus aspectos. Esto es, escenarios que explorar para abrir dos o tres cofres, equipar a los personajes en un menú al que cuesta acceder (¡cualquiera pensaría que es el botón Start, pero no!), seleccionar sus ataques, y pelear.

Las peleas son lo más diferenciador, y probablemente el motivo que decidirá si sigues en el reino de Forte  o te vas a otro juego, ya que ocurren prácticamente a cada paso. Para empezar, mientras vas con tu personaje ¡oh! ¡sorpresa, emoción, algarabía! te encuentras un monstruo pululando por la zona. Al tocarlo, entrarás en combate. Dependiendo de donde lo toques podrás pillarlo por la espalda pudiendo atacar más, que te pille él por la espalda atacándote, o que te denuncie por acoso sexual.

Una vez en combate, podrás manejar a 3 personas de los que lleves en tu equipo. Hay un contador de tiempo que vendría siendo “tu turno”. Mientras el contador no llegue a cero, podrás moverte por la zona de combate, acercarte a tu enemigo, y atacar. Hay tanto un ataque normal y básico como uno especial. También puedes defenderte en el turno del enemigo si pulsas el botón en el momento justo. A medida que subas niveles aprenderás más ataques especiales que elegir, volverán las situaciones menos favorables para ti con condiciones extra como tener menos tiempo por turno, pero también mejorarán con ventajas como poder usar combos.

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Dependiendo de la situación del personaje, estarás en ventaja o no.

Y terminando los enfrentamientos, el aspecto más único y que vale la pena remarcar es la dualidad entre luz y oscuridad, pues dependiendo de si estás al sol o a la sombra tus ataques cambiarán e incluso los enemigos adoptarán otra forma completamente distinta si les da la luz o si están en la oscuridad.

Sobre exploración, no te esperes nada respetable. No hay mapa, apenas revisitas sitios (si te dejan, que no suele ser común), y los escenarios son puramente pasillos. Algunos más abiertos, otros algo más enrevesados, pero no consiguen pasar de ahí. En una zona llegó a haber algo parecido a un puzle, y hay un par de minijuegos.

También permite un pequeño multijugador donde otro jugador puede coger a otro personaje en los combates, pero es algo tan insignificante que no merece la pena ni mencionarlo.

Historia: Su calidad es contradictoria. Por una parte presenta una historia que se mantiene sola, que es interesante, y que cuenta con algunos personajes que no caen mal. Incluso voy a ir más lejos, y creo que el mundo y los personajes son una bastante fiel representación de la música y los sentimientos de Frédéric Chopin, y se trata con mucho respeto. Pero por la otra mano su historia está llena de clichés que ya sabes como van a acabar antes de que empiecen, tiene un relleno absurdo (llega un momento donde te ponen un flashback de la escena anterior) y trata de ser un anime en todo momento. Que no es algo intrínsecamente malo, pero en un videojuego no termina de casar (no, lo siento, las miradas vacías de los personajes mirando a la nada no tienen el mismo efecto en un videojuego que en un anime).

Además, se vuelve incómodo cuando piensas que alguien te está diciendo que en sus últimas horas de vida el genio musical Chopin  soñó que entró en un anime japonés. Llámame raro si quieres.

Porque de eso va la historia. En su última noche, el compositor sueña: sueña con un fantástico mundo donde todo tiene nombre musical, y donde de una forma velada se reproducen actos históricos que él vivió en la realidad. Un líder tirano, un reino que sólo quiere paz, y una niña que se va volviendo odiosa con el paso del juego por lo idiota que es. Creo que es entretenida, y que si lo que buscas es un JRPG, cumple los cánones bien.

Arte/Tecnología: Creo que lo más justo, ahora más que nunca, es separar el aspecto tecnológico del artístico.

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El escenario no es gran cosa, pero el ARTE consigue que te olvides de ello.

Tecnológicamente cumple de forma raspada. No hay ningún elemento que te haga girar la cabeza en desagrado, pero los modelados de los personajes son simples y sus animaciones aún más (especialmente las faciales), las texturas son borrosas, no llega a ser HD y, aunque es bastante estable, de vez en cuando tiene alguna que otra caída de frames. Sus escenarios están vacíos y los enemigos sufren de la ya clásica repetición pero con otros colores a lo largo de la aventura.

Pero a cambio artísticamente es fantástico. Todo lo que toca lo vuelve enorme, preciosista, y un ejemplo de diseño y estilo. Los personajes ganan en personalidad, los escenarios en espectacularidad, y todo es imaginativo, mágico y musical.

Música/Sonido: Bueno, qué decir. La música de Frédéric  se mezcla con la del compositor japonés Motoi Sakuraba  de una forma magistral. La mezcla que se logra es un baño para los oídos que nadie debería perderse. Única e irrepetible.

Por su parte, las voces en japonés (subtítulos en español) son lo que puedes llegar a esperar y le ponen la emoción típica de esta clase de interpretaciones. El doblaje al inglés es terrible, y no sé quién podría preferirlo.

Duración/Dificultad: Un juego de rol bastante corto para los estándares (unas 25 horas) pero viendo que incluso se permiten meter relleno por el medio, o considerando que la exploración es prácticamente nula, es una duración incluso alargada.

Su dificultad es bastante baja y en contadas ocasiones sacarás el Game Over, si es que llegas a sacarlo. Comprender el juego y su combate es sencillo, y una vez lo tengas dominado, no necesitarás ni usar ítems de curación, mucho menos potenciadores o nada similar.

En resumen: Creo que Eternal Sonata  es, de hecho, justo lo que buscaba al poner el disco. No es una maravilla jugable, es escaso y si el sistema de combate no te gusta, directamente quítalo de la lectora de CD’s. Pero buscaba un JRPG, y la gente de Tri-Crescendo  me han dado justamente eso, con todo lo bueno y malo que trae con ello 7/10. Una historia que mantiene el tipo, un apartado audiovisual que artísticamente es sobresaliente, y una música de lujo pueden lograr que las horas te pasen volando. Lo recomiendo, porque además jugarlo me ha recordado a cuando la industria japonesa mandaba en este mundillo, y es una sensación agradable ¡arriba nuestros antiguos amos!


¿Así es como se veía? Quizá su ideal de la belleza sobre su persona no era tan… exacto.

Consola Usada: Xbox 360

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